Lo que el mando se llevó

De vuelta al instituto con Salvados por la campana

Escrito por Mauro Picatoste / 22 de julio de 2009

Lo admito, siempre he soñado con pasarme un curso en un instituto americano. Si no lo he hecho es porque sólo aceptaría ser o el popular quarterback o la rubia jefa de las animadoras. Por eso siempre me he sentido muy atraído por las series en las que enseñaban ese mundo que yo no podía tener. Una de ellas era “Salvados por la campana”.

Foto de la web: ciao.es

Foto de la web: ciao.es


No hay nada que impresione más a un chaval que un protagonista que no estudia, que es un guaperas, que tiene un peinado molón y un móvil de dimensiones estratosféricas. Todo eso lo reunía Zack Morris, el principal protagonista de la serie. Aquel rubiales zalamero que se salía siempre con la suya era el principal referente de un grupo de amigos americanos que americanamente estudiaban cosas americanas en aquel instituto americano.

Los personajes

Toda serie americana tiene unos personajes encasillados con sus roles bien aprendidos. Zack era el líder, el chico listo de malas notas pero que, al fin y al cabo, era un buen patriota (un poco como Brandon Walsh, de “Sensación de Vivir”). A su lado, su fiel amigo pardillo, feo pero listo. El premio se lo llevó Screech, que se dejaba vapulear por Zack como un auténtico pelele (una prueba de que una cosa es ser inteligente y otra listo). El cuadro masculino lo cerraba el musculitos: A.C. Slater; hispano, luchador de lucha libre y pelo de esos que huelen a golosina. Su rol: amenazar con pegar a todos constantemente y ser un desdichado por costarle tanto aprobar las asignaturas.

Entre las chicas, los tópicos tampoco bajaban el listón: Kelly Kapowski, la jefa de las animadoras, guapa y popular. Zack la persigue durante toda la serie para mantener ese punto de “como no acabéis juntos, menuda pérdida de tiempo”. A su lado, dos amiguitas. La pija que le gusta la moda y no es capaz de pensar en muchas más cosas, representada por Lisa. De ella está enamorado Screech; un clásico: al chico de buenas notas le gusta la que está buena, aunque no sea muy lista (total, para qué, ¿no?). La otra, Jessey: alta, guapa y lista, tanto que está obsesionada con los estudios. Su pareja es Slater. Evidentemente, su cerebro es lo que más le gusta de él. No, no, sus músculos no.

El séptimo en discordia era el director, el señor Belding. Es uno más de esa tradición del maltrato al señor mayor en las series juveniles (otros ejemplos: el señor Skinner o el señor Wilson).

Un futuro poco alentador

Como comprenderéis, la trama no da mucho de sí. Capítulo tras capítulo, las insulsas vidas de estos seis chicos se malgastan entre las paredes del instituto. Parece un anuncio de lo que serán las vidas de sus actores cuando la serie ponga el cierre y se queden sin trabajo.

Eso es lo que les pasó a la mayoría. Zack (Mark Paul Groselaar) se ha salvado gracias a la serie Policías de Nueva York; Kelly (Tiffani-Amber Thiessen ), previa operación de pechos, logró estar en Sensación de Vivir y en “Un final made in Hollywood” estuvo bajo las órdenes de Woody Allen. Jessey (Elizabeth Berkley) protagonizó “Showgirls” y poco más.

Del resto, poco se sabe salvo de Screech (Dustin Diamond), que para resarcirse de la imagen de pardillo que había dado durante años, no tuvo mejor idea que grabar una película porno casera que, casualmente, acabó siendo distribuída. ¿A quién se le ocurre castigarnos con eso?

En resumen, que la campana les salvó, pero no lo suficiente.

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